Mi historia
Hola, soy Randy

Bueno, hablemos de café. Lo tomo desde los quince años —eso fue en 2012— y como casi todos, empecé agarrando lo que hubiera en el estante. Fui probando las marcas grandes, una tras otra, creyendo que cambiar de etiqueta era cambiar de café. Resulta que casi nunca lo es.
Con el tiempo dejó de convencerme. Ni la frescura, ni el sabor. Así que hice lo obvio: empecé a comprar café más caro, pensando que eso lo iba a arreglar. No fue así, al menos no de inmediato. No tenía idea de que había que fijarse en la fecha de tueste ni en el nivel de tueste, así que la verdad, algunas de esas bolsas más caras sabían peor que lo que ya había dejado atrás. Con el tiempo aprendí qué buscar.
Después empecé a comprar grano entero y me hice de un molino manual sencillo. Y vaya. Ahí sí cambió todo. Y no hablo solo de los métodos elaborados — hasta una cafetera común te da una taza mucho mejor cuando el grano estaba entero hace diez minutos. Si te llevas una sola cosa de todo esto, que sea esa.

De ahí me ganó la curiosidad y me metí de lleno: prensa francesa, pour over, cafetera italiana, AeroPress, y varias cafeteras más en el camino. Todavía disfruto probarlas todas.
Pero esto es lo que noté: sin importar lo que probara, siempre volvía al mismo tipo de café. Equilibrado, intenso pero no amargo, un tueste medio con notas de cacao y algo afrutado por debajo. Y fresco. Siempre fresco — nunca algo que llevara meses parado en un estante.
Y ahí fue cuando se me ocurrió. Qué padre sería conseguir yo mismo el café, de fincas pequeñas, tostarlo aquí y hacérselo llegar a quienes les importa lo mismo que a mí. Buen café, y café de verdad fresco.
Y así empezó Randy’s Coffee.
Es para los dos tipos de personas que toman café: quien solo quiere que su cafetera le dé una taza realmente buena, y quien quiere grano entero, un molino y espacio para ponerle su propia creatividad. Yo he sido los dos — así que seas cual seas, este café es para ti.
