Bueno, hablemos de cold brew. Si siempre has tomado el café caliente, este sorprende. No es café helado — el café helado es café caliente servido sobre hielo. El cold brew nunca toca el calor. Dejas el café reposando en agua fría casi todo un día, y el tiempo hace el trabajo que el agua caliente normalmente hace en cuatro minutos.
Lo que sale es más suave y mucho menos áspero que el café caliente. La amargura se queda casi toda atrás, y lo que te queda es redondo y dulce — sobre todo con un tueste medio con notas de chocolate, como el Chiapas Highland.
Y la verdad, es de los cafés más fáciles de hacer.
Lo que necesitas
- Un frasco grande con tapa — uno de vidrio tipo mason es perfecto
- Café molido grueso (más sobre eso abajo)
- Agua fría y filtrada
- Algo para colarlo: un filtro de papel para café, una tela limpia o un colador fino
La proporción
Empieza con 100 gramos de café por 800 ml de agua. Eso da un concentrado fuerte, que es justo lo que quieres — lo diluyes al servir.
¿No tienes báscula? Es más o menos una taza de café molido grueso por poco más de tres tazas de agua. Aproximado está bien; el cold brew perdona mucho.
Cómo hacerlo
- Pon el café en el frasco y échale el agua fría encima.
- Revuélvelo una vez para que se moje todo, y tápalo.
- Déjalo en el refri unas 18 horas. Afuera, en la cocina, está listo antes — de 12 a 14 horas es suficiente.
- Cuélalo con el filtro o la tela en un frasco limpio. Aquí sin prisa — si lo apuras, se pasan las partículas finas.
- Para tomarlo, mézclalo más o menos mitad y mitad con agua fría o leche, con hielo.
Dura como una semana en el refri, así que un frasco te rinde muchas mañanas.
Hazlo a tu gusto
La primera tanda es un punto de partida, no una regla. ¿Muy fuerte? Ponle más agua al servir. ¿Muy suave? La próxima vez usa un poco más de café, o déjalo un par de horas más. Cuando encuentres cómo te gusta, apúntalo — lo vas a volver a hacer.
Si lo compraste molido
También funciona. El café molido para cafetera normal es un poco más fino de lo que pide el cold brew, así que puede salir algo amargo o turbio. Dos arreglos fáciles: déjalo unas horas menos, y cuélalo con filtro de papel en lugar de colador. Igual te sale un buen frasco.
Si lo mueles tú, muélelo grueso — como sal de grano. Hay una nota entera sobre por qué importa, porque es el error que arruina más cold brew que cualquier otra cosa.

